Conocerme mejor (9) Ho´oponopono

El artículo (8) anterior subraya la importancia de manejar expectativas positivas hacia quienes dirigimos, orientamos o enseñamos. Goethe decía:”Si tratamos a una persona como lo que es, seguirá siendo lo que es; pero, si la tratamos como lo que podría ser, entonces se convertirá en todo lo que puede llegar a ser”.

¿Qué necesito yo aprender y hacer para interiorizar esta actitud positiva hacia la vida y hacia los demás? Pues, si mis actitudes vienen principalmente de mis pensamientos y emociones, puedo empezar por trabajarme, limpiando a ambos. Para ello he de estar dispuesto a hacerlo, tener la intención de hacerlo y hacerlo. Es lo esencial. Después, si bien el cómo es importante, no plantea grandes dificultades porque hay donde elegir. Hoy existen muchas técnicas para iniciar mi higiene interior (constelaciones sistémicas, programación neurolingüística, bioenergética, coaching, meditación, reiki, etc.) e información más que suficiente para poder elegir la más adecuada para mí. Hay diversos niveles de profundización en cada técnica. Otra solución consiste en recurrir a varias y luego elegir en función de la experiencia de cada uno. Es el viaje más fascinante que uno puede hacer.

Conocerme mejor (8)

Los artículos anteriores permitieron comprender que la conexión entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, creencias y emociones, se produce a través de la energía a distintos niveles de condensación y frecuencia. Y ello nos abre otras maneras de ver la enfermedad y en cómo sanarla. En este octavo artículo y siguientes seguimos centrando la atención en hechos que nos amplían esta comprensión.

La Ley de Equivalencia Mental dice:

Si cambias tus pensamientos, cambias tus emociones.
Si cambias tus emociones, cambias tu actitud.
Si cambias tu actitud, cambias tu vida.
Si cambias tu vida, cambias tu destino.

Conocerme mejor (7)

Los artículos anteriores permitieron comprender que la conexión entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, creencias y emociones, se produce a través de la energía a distintos niveles de condensación y frecuencia. Y ello nos abre otras maneras de ver la enfermedad y en cómo sanarla. En este séptimo artículo y siguientes seguimos centrando la atención en hechos que nos amplían esta comprensión.

Cuando a Sir Martin Brofman le diagnosticaron un tumor en la columna ya en proceso terminal y le pronosticaron tan solo uno o dos meses de vida, se sintió estimulado a investigar la relación existente entre la conciencia y el cuerpo para encontrar una cura a su enfermedad. Decidió trabajar consigo mismo utilizando técnicas de relajación, visualización, pensamiento positivo, meditación y afirmaciones aprendidas en el Método Silva. Buscó en todas las áreas que le pudieran proporcionar alguna información útil para salvarse. Después de dos meses de trabajo intenso, los médicos le dijeron que “debían haber cometido algún error” porque el tumor ya no existía.

Conocerme mejor (6)

Los artículos anteriores permitieron comprender que la conexión entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, creencias y emociones, se produce a través de la energía a distintos niveles de condensación y frecuencia. Todo ello, nos abre otras maneras de ver la enfermedad y otras posibilidades. En este artículo y siguientes, seguimos centrando la atención en hechos que nos amplían esta comprensión.

¿HASTA DÓNDE PUEDE LLEGAR EL EFECTO DE NUESTROS PENSAMIENTOS Y CREENCIAS SOBRE NUESTRAS ENFERMEDADES?

El doctor Joe Dispenza realizó un estudio sobre personas que experimentaron una remisión espontánea de enfermedades como el cáncer, la diabetes o raros trastornos genéticos para los cuales la medicina parecía no tener cura. Dicho estudio mostró que estas personas tenían en común los cuatro puntos siguientes:

Conocerme mejor (5)

Los artículos anteriores permitieron comprender que la conexión entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, creencias y emociones, se produce a través de la energía a distintos niveles de condensación y frecuencia. Y ello nos abre otras maneras de ver la enfermedad y en cómo sanarla. En este quinto artículo y siguientes centraremos la atención en hechos que nos amplían esta comprensión.

Un ejemplo claro de que nuestros pensamientos o emociones provocan cambios fisiológicos en nuestro cuerpo, se pone de manifiesto cuando a raiz de una pérdida vital, nos invade y sorprende algo sutil e invisible que denominamos tristeza, y que se traduce a su vez en algo tan maravilloso, visible y líquido como las lágrimas que emergen de nuestros ojos y se deslizan por nuestras mejillas. ¿Cuánta energía requiere el proceso de agrupación de ciertas moléculas de agua en nuestro cuerpo hasta la aparición de una lágrima?

Conocerme mejor (4)

Los artículos:”Conocerme mejor (1), (2) y (3)” permitieron comprender que la conexión entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, creencias y emociones, se produce a través de la energía, en sus distintos niveles. Esta comprensión nos abría a otras maneras más positivas de ver la enfermedad. En este artículo (4) seguimos profundizando en este aspecto tan íntimo y sagrado del ser humano.

La fluidez total en las relaciones es el paraíso. Aunque la perfección no existe, hay distintos grados. Cuando sintamos que nuestras relaciones no fluyen como nos gustaría, lo recomendable es trabajarlo para mejorar nuestro bienestar y el de los distintos miembros de nuestro sistema familiar de origen, de otros sistemas y amigos. Y si hemos formado nuestro propio sistema familiar, lo anterior es igual de válido. La Sistémica trabaja con nosotros preventivamente, y también para nuestros hijos y para las generaciones que les siguen, al liberarlas de cargas y desbloquear energías, que así podrán dedicarlas a los retos que tendrán que afrontar.

Conocerme mejor (3)

Los artículos:”Conocerme mejor (1) y (2)” permitieron comprender que la conexión entre lo tangible de nuestro cuerpo y lo intangible de nuestros pensamientos, creencias y emociones, se produce a través de la energía. Esta comprensión nos abre a otras maneras más positivas de ver la enfermedad, de sanarla, e incluso de prevenirla. ¿Cómo conseguirlo?

La enfermedad no es una maldición que inexorablemente hay que sufrirla, sino una llamada a resolver algo que aún está pendiente de reconciliación en nuestro sistema familiar desde una o varias generaciones. Sólo después de habernos negado varias veces a reconocer y trabajar ese algo, a pesar de los toques más o menos sutiles recibidos, nuestro inconsciente protesta y la enfermedad aparece. No hay curación física sin sanación espiritual.

Conocerme mejor (2)

El artículo:”Conocerme mejor (1)” permitió comprender que la conexión entre lo tangible de nuestro cuerpo y lo intangible de nuestros pensamientos, juicios, creencias y emociones, se produce a través de la energía, fundamentalmente en forma de diversas ondas electromagnéticas. Esta comprensión nos abre la puerta a un mundo humano apasionante cuya exploración proseguimos con ese artículo y siguientes.

Solemos querer resolver el dolor físico con medicamentos, el estrés con ejercicio, una sesión de spa o vacaciones, y el sufrimiento psíquico con un ansiolítico, por ejemplo. Pero actuando así, atacamos los síntomas, no las causas. Nos quedamos en la superficie, en lo aparente, en la punta del iceberg. Cuando actuamos así, lo que tapamos aquí, surge allá, y cuando logramos cubrir lo de allá, aparece aún más allá bajo otra forma. Y a lo mejor, a lo largo de todo este tiempo, este dolor, estrés o sufrimiento se ha transformado ya en una enfermedad grave. El problema de fondo permanece, aunque los síntomas cambien y se hagan más evidentes y acuciantes.

Conocerme mejor (1)

El artículo: ”Yo, primero” trató la importancia de conocerse mejor como condición previa para poder conocer mejor a los demás, mejor relacionarse con ellos y poder liderar mejor. En éste, iniciamos el interesante viaje hacia este conocerse mejor, partiendo de un tema que preocupa a muchos: el estrés.

El estrés es un dolor, es un sufrimiento, es un mensajero que me dice que tengo que escuchar, aprender y cambiar algo en mí a nivel físico, mental o emocional.

¿Y si no lo escucho? El cuerpo me susurra al principio. Si no lo escucho, me habla. Si continúo no escuchándolo, me alza la voz,…, y si a pesar de ello, continúo sin escucharle, me grita bajo la forma de un infarto, un cáncer, una diabetes, o lo que sea.